Avances de la administración de Barack Obama
El Presidente Obama anunció en mayo de 2009, los primeros límites gubernamentales a la emisión de gases de efecto contaminante en la historia de EE UU, imponiendo una serie de restricción al consumo de combustibles que todos los fabricantes que vendan automóviles en el país deberán cumplir antes de 2016, en septiembre los responsables del Departamento de Transportes y de la Agencia de Protección del Medio Ambiente presentaron la propuesta, escenificando el cambio de rumbo propuesto por el presidente.
Con la intención manifiesta de reducir la contaminación y la dependencia del petróleo de países como Arabia Saudí, México o Venezuela, Obama obligará a las empresas automovilísticas a diseñar coches que consuman 6,6 litros por cada 100 kilómetros. Lo que ahorraría 286.000 billones de litros de crudo en siete años. EE UU, con 5% de la población mundial, consume el 25% de la producción anual de crudo.
De aprobarse, serían las primeras limitaciones nacionales de las emisiones de gases de efecto invernadero en el país.
La norma propuesta afectaría a todos los vehículos que se pongan en el mercado entre 2012 y 2016. Bajo el programa propuesto, los fabricantes de automóviles deberían ser capaces de construir un único parque nacional de automóviles ligeros que satisfaga todos los requerimientos federales, así como las normas que ya existen en California y otros Estados.
Obama confió en que estas medidas faciliten una renovación del parque automovilístico, ya que según las previsiones del Gobierno, en los próximos seis años y medio desaparecerían 177 millones de coches de las carreteras norteamericanas. La industria calcula que estas reformas anticontaminantes aumentarán el precio de cada coche en unos 1.000 euros. Estas medidas reducirán la emisión de CO2 en un 30% antes de 2016.
Los objetivos son aumentar el ahorro de combustible en aproximadamente un cinco por ciento cada año; reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en cerca de 950 millones de toneladas métricas; ahorrar a cada comprador de uno de estos coches una media de más de 3.000 dólares en combustible, y dejar de utilizar 1.800 millones de barriles de petróleo. En palabras de la administradora de la Agencia de Protección Ambiental, Lisa P. Jackson, «los conductores americanos tendrán más dinero en sus bolsillos, pondrán menos contaminación en el aire y ayudarán a reducir la dependencia del petróleo, que cada año supone un gasto de miles de millones de dólares».
Los vehículos sujetos a los estándares propuestos son responsables de casi el 60 por ciento de las emisiones vinculadas al transporte en Estados Unidos. Los nuevos límites supondrían un ahorro de emisiones de dióxido de carbono equivalente a que dejaran de circular por las carreteras 42 millones de vehículos.
Antecedentes, postura del expresidente George W. Bush
Hasta 2006 la gubernamental Agencia de Protección Medioambiental (EPA, siglas en inglés) había dado excusas vagas -no interferir en la política exterior del presidente era una de ellas- para no regular la emisión de gases por motores, lo que chocaba con la llamada Ley para un Aire Limpio (Clean Air Act), que exigía lo contrario. La EPA dejó correr el asunto alegando que "la ciencia del cambio climático es algo fundamentalmente incierto". Para los magistrados, de la Suprema Corte, aseguraron en un fallo que la EPA "no ha ofrecido una explicación razonada" para su negativa a regular el dióxido de carbono y otras emisiones provenientes de coches y camiones que están contribuyendo al cambio del clima, y le conminaron a hacerlo.
La sentencia se encuadra dentro de uno de los casos más importantes sobre medio ambiente que han llegado al Tribunal Supremo y supone la primera decisión de la máxima corte referente al calentamiento global. Y es que Estados Unidos es el mayor productor de CO2 del planeta, con más 7.000 millones de toneladas, y es el responsable del 27% de las emisiones del mundo. La contaminación de los coches representa cerca del 20% de las emisiones de CO2 que se producen en EE UU.
Los gases de efecto invernadero son contaminantes según la ley medioambiental, establece el juez John Paul Stevens, al frente de la mayoría liberal -Stephen Breyer, Ruth Ginsburg, David Souter y el oscilante Anthony Kennedy-. Pero cuatro jueces conservadores -el presidente John Roberts, Samuel Alito, Antonin Scalia y Clarence Thomas- disintieron.
En febrero de 2007, el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU aseguraba que, con un 90% de certeza científica, los seres humanos eran la principal causa del calentamiento de la tierra desde 1950. Estos hechos han convertido el candente tema del cambio climático en un campo de batalla en la vida política norteamericana.
En abril de 2007 dieciocho científicos estadounidenses, entre ellos dos premios Nobel -Mario Molina y Sherwood Rowland-, presentaban un informe en el Tribunal Supremo requiriendo a la Agencia de Protección Medioambiental que reconsiderase si el Gobierno de Bush debería regular los gases emitidos por camiones y coches.
Primer reconocimiento y prohibición en el Estado de California
Un avance importante en legislación sobre las emisiones de CO2 se dio en el particular ámbito del Estado de California. El Gobernador republicano Arnold Schwarzenegger y la legislatura estatal, controlada por los demócratas, se puesieron de acuerdo para limitar las emisiones de dióxido de carbono dentro de su jurisdicción en contra de la firme negativa de la Administración Bush a ratificar el Protocolo de Kioto. Con este acuerdo, el gobernador cimentó sus credenciales centristas justo en las últimas diez semanas de su reñida campaña de reelección.
De acuerdo a los detalles de este pacto, California se comprometió a reducir para 2020 un cuarto de sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases que contribuyen al cambio climático. Con un especial énfasis en fuentes de contaminación a gran escala como plantas de energía, refinerías o cementeras. El pacto contempla la medición de las emisiones con una primera tanda de límites que deberían cumplirse en 2012, con adicionales restricciones previstas para llegar a los niveles contaminantes de 1990.
Una demanda pionera contra tres fabricantes de automóviles
Prosiguiendo su lucha en solitario contra el cambio climático, California no sólo se enfrentó a las normas que dictaba Washington, sino que ha desafiado a la industria automovilística. El 20 de septiembre de 2006, el fiscal general del Estado más rico de EE UU, con 35 millones de personas y 33 millones de coches, presentó ante un tribunal federal una demanda civil contra seis fabricantes de automóviles por su responsabilidad en el calentamiento global. La demanda es pionera en el mundo y afecta a tres empresas estadounidenses (Chrysler, General Motors y Ford) y otras tantas japonesas (Toyota, Honda y Nissan).
Desde agosto de 2006 ha sido mucho lo que ha cambiado el Gobierno de Bush a la hora de hacer política sobre cambio climático. Al margen del adelantamiento en legislación ambiental del estado de California, en el mes de noviembre de ese año los demócratas se hacían cargo del Congreso.
Conceptos relacionados[Cambio climático] [Combustibles fósiles] [Contaminación atmosférica] [Automóviles] [Protocolo de Kioto] Fuentes:
El Mundo, 27 de agosto de 2004El País, 21 de septiembre de 2006ABC, 1 de septiembre de 2006El País, 3 de abril de 2007El País, 20 de mayo de 2009ABC, 16 de septiembre de 2009
El Presidente Obama anunció en mayo de 2009, los primeros límites gubernamentales a la emisión de gases de efecto contaminante en la historia de EE UU, imponiendo una serie de restricción al consumo de combustibles que todos los fabricantes que vendan automóviles en el país deberán cumplir antes de 2016, en septiembre los responsables del Departamento de Transportes y de la Agencia de Protección del Medio Ambiente presentaron la propuesta, escenificando el cambio de rumbo propuesto por el presidente.
Con la intención manifiesta de reducir la contaminación y la dependencia del petróleo de países como Arabia Saudí, México o Venezuela, Obama obligará a las empresas automovilísticas a diseñar coches que consuman 6,6 litros por cada 100 kilómetros. Lo que ahorraría 286.000 billones de litros de crudo en siete años. EE UU, con 5% de la población mundial, consume el 25% de la producción anual de crudo.
De aprobarse, serían las primeras limitaciones nacionales de las emisiones de gases de efecto invernadero en el país.
La norma propuesta afectaría a todos los vehículos que se pongan en el mercado entre 2012 y 2016. Bajo el programa propuesto, los fabricantes de automóviles deberían ser capaces de construir un único parque nacional de automóviles ligeros que satisfaga todos los requerimientos federales, así como las normas que ya existen en California y otros Estados.
Obama confió en que estas medidas faciliten una renovación del parque automovilístico, ya que según las previsiones del Gobierno, en los próximos seis años y medio desaparecerían 177 millones de coches de las carreteras norteamericanas. La industria calcula que estas reformas anticontaminantes aumentarán el precio de cada coche en unos 1.000 euros. Estas medidas reducirán la emisión de CO2 en un 30% antes de 2016.
Los objetivos son aumentar el ahorro de combustible en aproximadamente un cinco por ciento cada año; reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en cerca de 950 millones de toneladas métricas; ahorrar a cada comprador de uno de estos coches una media de más de 3.000 dólares en combustible, y dejar de utilizar 1.800 millones de barriles de petróleo. En palabras de la administradora de la Agencia de Protección Ambiental, Lisa P. Jackson, «los conductores americanos tendrán más dinero en sus bolsillos, pondrán menos contaminación en el aire y ayudarán a reducir la dependencia del petróleo, que cada año supone un gasto de miles de millones de dólares».
Los vehículos sujetos a los estándares propuestos son responsables de casi el 60 por ciento de las emisiones vinculadas al transporte en Estados Unidos. Los nuevos límites supondrían un ahorro de emisiones de dióxido de carbono equivalente a que dejaran de circular por las carreteras 42 millones de vehículos.
Antecedentes, postura del expresidente George W. Bush
Hasta 2006 la gubernamental Agencia de Protección Medioambiental (EPA, siglas en inglés) había dado excusas vagas -no interferir en la política exterior del presidente era una de ellas- para no regular la emisión de gases por motores, lo que chocaba con la llamada Ley para un Aire Limpio (Clean Air Act), que exigía lo contrario. La EPA dejó correr el asunto alegando que "la ciencia del cambio climático es algo fundamentalmente incierto". Para los magistrados, de la Suprema Corte, aseguraron en un fallo que la EPA "no ha ofrecido una explicación razonada" para su negativa a regular el dióxido de carbono y otras emisiones provenientes de coches y camiones que están contribuyendo al cambio del clima, y le conminaron a hacerlo.
La sentencia se encuadra dentro de uno de los casos más importantes sobre medio ambiente que han llegado al Tribunal Supremo y supone la primera decisión de la máxima corte referente al calentamiento global. Y es que Estados Unidos es el mayor productor de CO2 del planeta, con más 7.000 millones de toneladas, y es el responsable del 27% de las emisiones del mundo. La contaminación de los coches representa cerca del 20% de las emisiones de CO2 que se producen en EE UU.
Los gases de efecto invernadero son contaminantes según la ley medioambiental, establece el juez John Paul Stevens, al frente de la mayoría liberal -Stephen Breyer, Ruth Ginsburg, David Souter y el oscilante Anthony Kennedy-. Pero cuatro jueces conservadores -el presidente John Roberts, Samuel Alito, Antonin Scalia y Clarence Thomas- disintieron.
En febrero de 2007, el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU aseguraba que, con un 90% de certeza científica, los seres humanos eran la principal causa del calentamiento de la tierra desde 1950. Estos hechos han convertido el candente tema del cambio climático en un campo de batalla en la vida política norteamericana.
En abril de 2007 dieciocho científicos estadounidenses, entre ellos dos premios Nobel -Mario Molina y Sherwood Rowland-, presentaban un informe en el Tribunal Supremo requiriendo a la Agencia de Protección Medioambiental que reconsiderase si el Gobierno de Bush debería regular los gases emitidos por camiones y coches.
Primer reconocimiento y prohibición en el Estado de California
Un avance importante en legislación sobre las emisiones de CO2 se dio en el particular ámbito del Estado de California. El Gobernador republicano Arnold Schwarzenegger y la legislatura estatal, controlada por los demócratas, se puesieron de acuerdo para limitar las emisiones de dióxido de carbono dentro de su jurisdicción en contra de la firme negativa de la Administración Bush a ratificar el Protocolo de Kioto. Con este acuerdo, el gobernador cimentó sus credenciales centristas justo en las últimas diez semanas de su reñida campaña de reelección.
De acuerdo a los detalles de este pacto, California se comprometió a reducir para 2020 un cuarto de sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases que contribuyen al cambio climático. Con un especial énfasis en fuentes de contaminación a gran escala como plantas de energía, refinerías o cementeras. El pacto contempla la medición de las emisiones con una primera tanda de límites que deberían cumplirse en 2012, con adicionales restricciones previstas para llegar a los niveles contaminantes de 1990.
Una demanda pionera contra tres fabricantes de automóviles
Prosiguiendo su lucha en solitario contra el cambio climático, California no sólo se enfrentó a las normas que dictaba Washington, sino que ha desafiado a la industria automovilística. El 20 de septiembre de 2006, el fiscal general del Estado más rico de EE UU, con 35 millones de personas y 33 millones de coches, presentó ante un tribunal federal una demanda civil contra seis fabricantes de automóviles por su responsabilidad en el calentamiento global. La demanda es pionera en el mundo y afecta a tres empresas estadounidenses (Chrysler, General Motors y Ford) y otras tantas japonesas (Toyota, Honda y Nissan).
Desde agosto de 2006 ha sido mucho lo que ha cambiado el Gobierno de Bush a la hora de hacer política sobre cambio climático. Al margen del adelantamiento en legislación ambiental del estado de California, en el mes de noviembre de ese año los demócratas se hacían cargo del Congreso.
El Mundo, 27 de agosto de 2004
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