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Car sharing: coches y bicicletas en sistema compartido (Abril-2008)Mundial
Los comienzos del car sharing se remontan a 1948 y a la ciudad suiza de Zurich, pero no se puede hablar propiamente de car sharing como se conoce hoy en día hasta la década de los 90, en la que países con medios y concienciados con el medio como Alemania, Francia, Suiza o los países escandinavos se plantearon esta posibilidad como una medida económica y ambiental. Ahora es un modelo que se extiende poco a poco y se practica en más ciudades y pueblos europeos, habiéndose extendido además a EE.UU., Canadá y Australia.
El car sharing consiste en compartir un coche de diversas maneras para ahorrar en emisiones de CO2, evitar atascos y reducir la contaminación y el ruido en las ciudades. Una opción es acudir a una empresa que facilita vehículos estacionados en diferentes puntos de la ciudad que alquila por horas o por días, pudiendo devolverlos en el mismo sitio o en otros, todo previo acuerdo. Otra opción es la página web en la que se puedan organizar viajes conjuntos, con anuncios de oferta y demanda para que los propios viajeros se comuniquen, pudiendo ser el anunciante tanto una empresa como un particular. En algunos países se organiza de manera que hay coches a compartir por bloques de viviendas, en los que los vecinos se ponen de acuerdo para horarios, limpieza, etc.
Lo que garantizan las webs de car sharing es tener un coche cuando el cliente lo necesite, sólo pagar por horas de conducción, evitarse mantenimiento, parking, seguro y limpieza, y contribuir al mantenimiento de las ciudades evitando la emisión de gases y el consumo de gasolina que producen diariamente de 4 a 8 coches.
Para acceder a estas webs de intercambio o contratación hay que registrarse, aunque también se puede contactar con las empresas que lo promocionan por teléfono. Para inscribirse en car sharing y por tanto tener derecho a las ventajas que ofrece, hay que pagar una fianza (aunque en algunas empresas no es necesario) y una cuota mensual bastante baja, que varía según el país. En algunas empresas cobran además por horas de utilización, aunque en la mayoría lo único que se paga es la gasolina del trayecto.
Si por el contrario el acuerdo es entre los interesados, se comparte la gasolina de los trayectos y el precio se fija antes de emprender el viaje. Normalmente estos viajes cubren trayectos pueblo-ciudad para acercar a trabajadores o estudiantes que prefieren esta opción al transporte público.
Los países que más avanzados están en esta nueva modalidad de ahorro son el Reino Unido, Alemania, Francia, Suiza y Dinamarca. En España se está desarrollando en diferentes comunidades, aunque Cataluña va a la cabeza en todos los sentidos. La empresa Avancar está al nivel europeo y además ofrece una posibilidad extra que implica una actividad conjunta con el servicio de transportes público para combinar ambas opciones y ahorrar más, y garantiza una reducción del 65% en la tarjeta trimestral de 6 zonas al utilizar sus servicios. Aunque España no esté a la vanguardia en este tema, Euskadi sigue el ejemplo de Cataluña pero Madrid, la capital, ni siquiera figura.
En cuanto a bike sharing, la primera propuesta para crear un sistema de bicicletas a disposición de los ciudadanos surgió en los años 60 en Holanda, pero tampoco se consolidó hasta 1995 cuando la ciudad de Copenhague hizo una apuesta firme por ello (Bycyklen) y creó parkings de bicicletas con un sistema automático de fianza para que tanto autóctonos como turistas pudieran desplazarse a sus anchas por la ciudad.
Ahora este sistema se ha extendido a otros países, entre ellos Francia y España, que cuentan con el Vélib en París o el Bycing en Barcelona. La idea es reducir la congestión, el ruido y la contaminación, aparte de evitar el robo de bicis propias. La razón por la que las bicicletas tienen colores llamativos y muy característicos es precisamente para evitar los posibles robos (en el primer proyecto que se promovió en el Reino Unido las bicis que se sacaron a la calle fueron 300, que la primera noche desaparecieron), aparte de promocionarse mejor captando la atención de los viandantes.
Car sharing: coches y bicicletas en sistema compartido (Abril-2008)Mundial
Los comienzos del car sharing se remontan a 1948 y a la ciudad suiza de Zurich, pero no se puede hablar propiamente de car sharing como se conoce hoy en día hasta la década de los 90, en la que países con medios y concienciados con el medio como Alemania, Francia, Suiza o los países escandinavos se plantearon esta posibilidad como una medida económica y ambiental. Ahora es un modelo que se extiende poco a poco y se practica en más ciudades y pueblos europeos, habiéndose extendido además a EE.UU., Canadá y Australia.
El car sharing consiste en compartir un coche de diversas maneras para ahorrar en emisiones de CO2, evitar atascos y reducir la contaminación y el ruido en las ciudades. Una opción es acudir a una empresa que facilita vehículos estacionados en diferentes puntos de la ciudad que alquila por horas o por días, pudiendo devolverlos en el mismo sitio o en otros, todo previo acuerdo. Otra opción es la página web en la que se puedan organizar viajes conjuntos, con anuncios de oferta y demanda para que los propios viajeros se comuniquen, pudiendo ser el anunciante tanto una empresa como un particular. En algunos países se organiza de manera que hay coches a compartir por bloques de viviendas, en los que los vecinos se ponen de acuerdo para horarios, limpieza, etc.
Lo que garantizan las webs de car sharing es tener un coche cuando el cliente lo necesite, sólo pagar por horas de conducción, evitarse mantenimiento, parking, seguro y limpieza, y contribuir al mantenimiento de las ciudades evitando la emisión de gases y el consumo de gasolina que producen diariamente de 4 a 8 coches.
Para acceder a estas webs de intercambio o contratación hay que registrarse, aunque también se puede contactar con las empresas que lo promocionan por teléfono. Para inscribirse en car sharing y por tanto tener derecho a las ventajas que ofrece, hay que pagar una fianza (aunque en algunas empresas no es necesario) y una cuota mensual bastante baja, que varía según el país. En algunas empresas cobran además por horas de utilización, aunque en la mayoría lo único que se paga es la gasolina del trayecto.
Si por el contrario el acuerdo es entre los interesados, se comparte la gasolina de los trayectos y el precio se fija antes de emprender el viaje. Normalmente estos viajes cubren trayectos pueblo-ciudad para acercar a trabajadores o estudiantes que prefieren esta opción al transporte público.
Los países que más avanzados están en esta nueva modalidad de ahorro son el Reino Unido, Alemania, Francia, Suiza y Dinamarca. En España se está desarrollando en diferentes comunidades, aunque Cataluña va a la cabeza en todos los sentidos. La empresa Avancar está al nivel europeo y además ofrece una posibilidad extra que implica una actividad conjunta con el servicio de transportes público para combinar ambas opciones y ahorrar más, y garantiza una reducción del 65% en la tarjeta trimestral de 6 zonas al utilizar sus servicios. Aunque España no esté a la vanguardia en este tema, Euskadi sigue el ejemplo de Cataluña pero Madrid, la capital, ni siquiera figura.
En cuanto a bike sharing, la primera propuesta para crear un sistema de bicicletas a disposición de los ciudadanos surgió en los años 60 en Holanda, pero tampoco se consolidó hasta 1995 cuando la ciudad de Copenhague hizo una apuesta firme por ello (Bycyklen) y creó parkings de bicicletas con un sistema automático de fianza para que tanto autóctonos como turistas pudieran desplazarse a sus anchas por la ciudad.
Ahora este sistema se ha extendido a otros países, entre ellos Francia y España, que cuentan con el Vélib en París o el Bycing en Barcelona. La idea es reducir la congestión, el ruido y la contaminación, aparte de evitar el robo de bicis propias. La razón por la que las bicicletas tienen colores llamativos y muy característicos es precisamente para evitar los posibles robos (en el primer proyecto que se promovió en el Reino Unido las bicis que se sacaron a la calle fueron 300, que la primera noche desaparecieron), aparte de promocionarse mejor captando la atención de los viandantes.
Las ciudades que gozan de bike sharing tienen parkings por toda la ciudad y funcionan con tarjetas de identidad por las que los dueños pagan una cuota anual, con pago inmediato con tarjeta de crédito o a través del teléfono móvil. Los ayuntamientos lo financian con dinero de diferentes empresas que llegan a acuerdos para publicitarse tanto en las bicicletas como en marquesinas o carteles en diferentes partes de la ciudad.
Conceptos relacionados
[Ahorro de energía] [Automóviles] [Contaminación atmosférica] [Sostenibilidad]
Enlaces de interéswww.eartheasy.com
www.shareajourney.com
www.liftshare.com
www.autostopp.net
www.avancar.es
Fuentes:
Fundación Vida Sostenible, abril de 2008
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[Ahorro de energía] [Automóviles] [Contaminación atmosférica] [Sostenibilidad]
Enlaces de interéswww.eartheasy.com
www.shareajourney.com
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www.avancar.es
Fuentes:
Fundación Vida Sostenible, abril de 2008

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